La historia no es exactamente así. Aberlard incluso llegó a pintar 8 prototipos de encendedores que se enviaron a Zippo USA por vía oficial para que le reconocieran su obra y pudiera pintar libremente para nosotros. Todo iba viento en popa, pero cuenta la leyenda (de buena fuente) que una mano negra (algunos sabrán de quién) tumbó ese proyecto recurriendo al más alto nivel. Yo revisé los prototipos y participé en todo el proceso, así que fui el primero en llevarme una enorme decepción. Lástima, porque es un gran artista y como suele decirse, mejor persona.